Da el siguiente paso
- Sergio Daldi
- hace 5 horas
- 4 Min. de lectura
Hay proyectos que pesan, decisiones que abruman y noches en las que la duda no deja dormir. En esos momentos, lo único que importa es dar el siguiente paso.

Mantén ardiendo el don especial del ministerio que recibiste cuando te impuse las manos y oré; pues Dios no quiere que seamos tímidos con sus dones, sino valientes, cariñosos y sensibles.
— 2 Timoteo 1:7, Biblia El Mensaje
Ayer estaba leyendo Pensamientos tóxicos de Judah Smith y Les Parrott, el último libro que publicamos en Casa Creación, y me encontré con esta frase:
“Si escuchas una voz dentro de ti que dice que no puedes pintar, entonces pinta sin dudarlo, y esa voz enmudecerá”.
— Vincent van Gogh
Van Gogh nació en 1853. No tenía nada de lo que hoy tenemos a nuestro alcance. Antes de ser pintor quiso ser predicador, fue misionero entre mineros y vivió entre gente muy pobre en Bélgica. Algo que me llamó la atención es que le gustaba “ver a Dios en la naturaleza”, algo que se refleja claramente en sus obras. Solo su hermano Theo creyó en él y lo sostuvo para que pudiera desarrollar el talento que sentía que Dios le había dado. Empezó a pintar a los 27 años y murió a los 37. En apenas diez años pintó más de 800 cuadros. No fue comprendido por la mayoría; sus colores eran considerados extraños. Hoy algunas de sus obras valen más de cien millones de dólares.
Pero quiero ir a algo más cercano.
Cuando comenzó el proceso de trabajar en la traducción de la Biblia El Mensaje, no solo mis pensamientos me decían que no iba a poder. Muchas voces externas también lo hacían. Algunas con buena intención, otras con escepticismo.
“Es una locura”.
“Es demasiado grande”.
“Ojalá lo puedas lograr…”
Durante esos tres años hubo momentos en los que quise abandonar. Hubo luchas y noches sin dormir bien. Y en esos momentos no te aparecen versículos luminosos ni palabras heroicas; a veces eran más fuertes las voces que me decían que estaba arriesgando demasiado.
No siempre oro antes de empezar el día. No siempre me siento espiritual. A veces estoy cansado. A veces saturado. Y en aquel tiempo, muchas veces me preguntaba si no me había metido en algo demasiado grande.
Con el paso del tiempo entendí algo: la valentía no es ausencia de dudas; es seguir avanzando aunque las escuches.
Cuando leía despacio 2 Timoteo 1:7, entendía que Dios no me estaba pidiendo garantías, sino valentía.
El texto no habla de perfección ni de éxito inmediato; habla de no ser tímidos con lo que Él (Dios) mismo puso en nuestras manos.
Si miras la pintura de los girasoles, no todas las flores están erguidas. Algunas están inclinadas, otras parecen marchitarse, y sin embargo juntas forman una imagen llena de vida y luz. Nuestra vida muchas veces es así: no todos los días estamos firmes, no todas las etapas son brillantes, pero eso no significa que el cuadro esté arruinado.
Tal vez hoy no sientas una fuerza extraordinaria. Tal vez no escuches una voz clara que te confirme todo. Pero eso no significa que tengas que detenerte.
El miedo puede hablar. Pero no decide.
Lo que cambia todo es que, aun con la duda presente, elijas dar el siguiente paso.
Este domingo asistí a una reunion en la Iglesia Lugar de Su Presencia en la sede El Nogal en Bogota. La predica estuvo a cargo de @rociocorson. Entre varios textos que compartió, volvió una y otra vez a Jueces 6, al momento en que Dios se dirige a Gedeón. Dice la Biblia: Dios lo enfrentó directamente:
—Ve con la fuerza que tienes, salva a Israel de Madián. ¿No te acabo de enviar yo?
15 Gedeón le dijo:
—¿Yo, mi señor? ¿Cómo y con qué podría yo salvar a Israel? Míreme. Mi familia es la más débil de Manasés y yo soy el más insignificante.
16 Dios le respondió:
—Yo estaré contigo. Créeme, derrotarás a Madián como si fuera un solo hombre.
—Jueces 6: 13-16 Biblia El Mensaje
Gedeón no se sentía fuerte. No se sentía preparado. No se veía capaz. Lo primero que hizo fue explicar por qué no podía.
Pero Dios no discutió su debilidad. No le dio una lista de argumentos motivacionales. Solo le recordó algo esencial: "Yo estaré contigo".
Eso cambia todo.
La mayoría de nosotros espera sentirse listo antes de avanzar. Espera que desaparezcan las dudas, que la inseguridad se acomode, que el panorama sea claro. Pero en la Biblia, casi nunca ocurre así. Dios llama, y luego acompaña.
Y cuando Él acompaña, lo que tienes hoy es suficiente.
Da el siguiente paso.
Una oración para dar el siguiente paso:
Señor, tú conoces mis dudas mejor que nadie. Sabes las noches en que el miedo habla más fuerte que la fe. Ayúdame a no tener temor frente a lo que tú me confiaste. Dame la valentía sencilla de dar el siguiente paso, aunque no vea todo el camino. Amén.

Sergio Daldi
CEO & Presidente
Grupo Nivel Uno / Casa Creacion
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