Cuando los problemas pierden su color
- Sergio Daldi
- hace 1 día
- 3 min de lectura
Lo que hoy ocupa toda tu mente no ocupará para siempre toda tu vida. Cuando te acercas a Dios, la preocupación comienza a perder fuerza, el miedo retrocede y la esperanza vuelve a iluminar el camino.

Acércate a Dios
13-20 »Sin embargo, si pones tu corazón en Dios y te acercas a él,
si te limpias las manos del pecado y te niegas a albergar el mal en tu casa,
podrás enfrentarte al mundo sin vergüenza y aferrarte a la vida,
sin culpa y sin miedo.
Olvidarás tus problemas;
serán como fotografías viejas y descoloridas.
El sol bañará tu mundo,
el alba dispersará toda sombra.
Lleno de esperanza te serenarás, estarás seguro de nuevo;
mirarás a tu alrededor, te sentarás y te lo tomarás con calma.
No tendrás preocupaciones en el mundo,
muchos te buscarán por tu bendición;
pero los impíos no verán nada de esto.
Se dirigen a un callejón sin salida
sin nada que esperar, nada.
Job 11:13-20, Biblia El Mensaje
Hay problemas que, mientras los estamos atravesando, parecen ocuparlo todo. Nos acostamos pensando en ellos y despertamos con ellos. Una noticia, una guerra, una situación económica difícil, un problema familiar o simplemente la incertidumbre por lo que vendrá puede llenar nuestra mente de ansiedad y robarnos la paz.
Pero hay una frase en este pasaje que nos devuelve la perspectiva:
«Olvidarás tus problemas; serán como fotografías viejas y descoloridas».
¡Qué imagen tan poderosa! Piensa en una fotografía antigua. En algún momento capturó algo que era presente, intenso y real. Pero pasaron los años y sus colores comenzaron a desaparecer. La imagen sigue allí, pero ya no tiene la misma intensidad. Así pueden llegar a ser nuestros problemas.
Lo que hoy parece enorme no necesariamente será enorme mañana. Lo que hoy te quita el sueño puede convertirse algún día en el recuerdo de una temporada que Dios te ayudó a atravesar.
El pasaje comienza con una invitación: «pones tu corazón en Dios y te acercas a él». Allí está la clave. Nuestra esperanza no consiste simplemente en esperar que desaparezcan los problemas. Consiste en acercarnos a Dios mientras los atravesamos.
Cuanto más cerca estamos de él, más cambia nuestra perspectiva. Quizás las circunstancias todavía no hayan cambiado, pero nosotros comenzamos a cambiar. El temor pierde fuerza. La ansiedad deja de gobernarnos. La esperanza vuelve. Y aquello que parecía ocupar todo el horizonte comienza a hacerse más pequeño delante de la grandeza de Dios.
Mira cómo continúa el texto: «El sol bañará tu mundo, el alba dispersará toda sombra».
La noche no dura para siempre.
Puede que hoy estés viviendo una de esas noches. Pero Dios todavía escribe mañanas. Hay situaciones que hoy ves con lágrimas y que algún día recordarás con gratitud, porque descubrirás que Dios estuvo contigo en cada momento.
No permitas que un problema temporal te haga perder de vista a un Dios eterno.
Acércate a él. Pon tu corazón en sus manos. Confía otra vez. Llegará el día en que mirarás hacia atrás y aquello que hoy tiene colores tan intensos será solamente una fotografía vieja y descolorida.
PARA APLICAR HOY
Acércate antes de preocuparte. Cuando la ansiedad aparezca, haz de Dios tu primera conversación y no tu último recurso.
Mira tu problema desde la perspectiva de Dios. Pregúntate: «¿Veré esto con la misma intensidad dentro de cinco años?». Recuerda que esta temporada también pasará.
Declara esperanza sobre tu futuro. No permitas que lo que estás viviendo hoy determine lo que esperas de mañana. Cree nuevamente: «el alba dispersará toda sombra».
ORACIÓN
Padre, hoy pongo mi corazón en ti y me acerco a tu presencia. Hay situaciones que me preocupan y momentos en los que no puedo ver más allá de lo que estoy viviendo, pero decido confiar en ti. Ayúdame a recordar que ninguna noche dura para siempre y que llegará el día en que estos problemas serán como fotografías viejas y descoloridas. Llena nuevamente mi corazón de fe, serenidad y esperanza. Que tu luz disperse mis sombras y que pueda caminar hacia el futuro sin culpa y sin miedo, sabiendo que tú estás conmigo. Amén.

Sergio Daldi
CEO & Presidente
Grupo Nivel Uno / Casa Creacion





gracias por esta bella reflexion ha sedo de mucha bendicion
Hermosa palabra. Está versión de El Mensaje es una Gran Bendición! Les agradezco por Compartir este Devocional
Hermoso mensaje gracias
Hermosa reflexion! Gracias!