Creer cuando llega la respuesta
- Sergio Daldi
- 20 ago 2025
- 3 Min. de lectura
Marta no sabía lo que estaba a punto de suceder. Nosotros, que leemos la historia con la Biblia abierta, sí lo sabemos. Sin embargo, muchas veces vivimos como si no creyéramos que Jesús tiene la última palabra. Esta es la tercera y última parte de la serie “El silencio que anuncia un milagro”.

38-39 Entonces Jesús, con el enojo brotando de nuevo dentro de sí, llegó al sepulcro. Era una simple cueva en la ladera tapada con una piedra.
—Quiten la piedra —ordenó Jesús.
Marta, la hermana del muerto, dijo:
—Maestro, es que seguro huele mal. ¡Lleva muerto cuatro días!
40 Jesús la miró a los ojos.
—¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?
41-42 Luego, les dijo a los demás:
—Vamos, quiten la piedra.
Ellos quitaron la piedra. Jesús levantó los ojos al cielo y oró:
—Padre, te agradezco que me hayas escuchado. Sé que siempre escuchas, pero digo esto a causa de esta multitud que está aquí, para que crean que tú me enviaste.
43-44 Luego gritó:
—¡Lázaro, ven fuera!
Y el muerto salió, envuelto de pies a cabeza, y con un sudario sobre la cara.
—Desenvuélvanlo y dejen que se vaya —les dijo Jesús.
Juan 11:38-44 - Biblia El Mensaje
Marta reaccionó con lógica humana: “Maestro, ya huele mal. Lleva muerto cuatro días”. Ella veía el límite de la vida, pero no la posibilidad del milagro.
Nosotros, en cambio, ya sabemos el final: Lázaro saldría vivo de la tumba. Y aun así, ¿cuántas veces actuamos igual que Marta? Nos quedamos en el “ya es tarde”, en el “no hay solución”, en el “esto huele mal”.
Jesús la miró y le dijo: “¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?”. Esa mirada también nos alcanza hoy. Tenemos la Biblia en nuestras manos, sabemos cómo termina la historia, sabemos que la tumba no es el final. Y, sin embargo, seguimos luchando con dudas, con impaciencia y con esos momentos en que nos cuesta confiar. Me ha pasado, todavía me pasa, y le pido a Dios que me ayude a vencerlo para que no me pase más.
El mundo está lleno de voces críticas y de juicios, pero en medio de eso, Jesús nos recuerda que la fe no se trata de entenderlo todo, sino de esperar confiados en su bondad. Como hijos de Dios, estamos llamados a ser esas personas que levantan al que duda, consuelan al que llora y ayudan a quitar las piedras que todavía impiden ver el milagro.
La gloria de Dios no se reveló por la lógica de Marta ni por los comentarios de la multitud, sino por la voz de Jesús llamando: “¡Lázaro, ven fuera!”. Y cuando Él habla, la muerte tiene que retroceder.
Aplicación práctica para nuestro día:
Vivamos recordando que ya sabemos cómo termina la historia: Jesús venció la muerte.
Cuando nuestra fe tiemble, volvamos a escuchar su promesa: “Si crees, verás la gloria de Dios”.
En lugar de criticar o desesperar, ayudemos a quitar las piedras de la incredulidad en nuestra vida y en la vida de otros.
Hagamos de nuestro hogar y de nuestra vida un espacio de fe, paciencia y amor, no de juicio ni de ataque.
Oración:
Señor, gracias porque tu Palabra me recuerda que ya conoces el final de nuestra historia. Ayúdanos a vivir con la certeza de que, aunque no entendamos, tu gloria se manifestará. Quita de nosotros la crítica y la impaciencia, y llénanos de fe y esperanza para animar a otros en su espera. Amén.
La tumba de Lázaro fue el final para Marta, pero el comienzo para Dios.
Así también, donde nosotros vemos un cierre, Jesús abre un nuevo principio.
Creer cuando llega la respuesta.

Sergio Daldi
CEO & Presidente
Grupo Nivel Uno / Casa Creacion
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